





En la costa sudas más de lo que notas, y el salitre disimula la pérdida de minerales. Lleva una botella marcada por horas, añade una pizca de sal o un sobre de electrolitos y alterna sorbos pequeños con fruta acuosa. Si aparecen calambres, disminuye ritmo, estira suave y prioriza bebidas con sodio y potasio. Un par de frutos secos salados antes del regreso estabiliza energía, mientras que el café conviene reservarlo para la tarde, con sombra y agua al lado.
Usa SPF 50 en cantidad generosa, reaplica tras cada baño y prioriza filtros que protejan de UVA y UVB. Camisetas técnicas de secado rápido y gorra con visera larga reducen la fatiga térmica. Si sientes mareo, piel muy roja o dolor de cabeza persistente, busca sombra inmediata y enfría nuca y muñecas. El índice UV en verano mediterráneo puede ser extremo incluso con brisa agradable. Tu mejor foto al sol será la que te hagas hidratado y sin prisa.
Antes de nadar, observa la playa: dónde rompen las olas, dónde el agua parece fluir hacia afuera y si hay canales balizados. Las corrientes de resaca se superan nadando paralelo a la orilla, sin luchar de frente. Respeta las banderas y pregunta a los socorristas por medusas o fondos rocosos. Usa boya de seguridad y marca un punto en tierra para orientar el rumbo. Un límite sensato hoy abre oportunidades más ambiciosas mañana sin poner en riesgo la confianza.
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